Hispano baleado por agente del ICE aún tiene la bala en su espalda, dice su abogada
AUSTIN, Texas, EE.UU. (AP) — Un hombre venezolano que fue herido de bala por un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) seguía bajo custodia el lunes en un centro de detención de migrantes en Texas, después de que fue dado de alta de un hospital con una bala aún alojada en la espalda, informó la abogada del hombre.
Hablando por teléfono durante una conferencia de prensa, Wilber Rafael Garcés Pérez indicó que los médicos no le retiraron la bala porque está cerca de su columna vertebral. Añadió que el ICE presionó para que le dieran el alta rápidamente del hospital para poder trasladarlo a un centro de detención. Agregó que allí no había recibido analgésicos ni tratamiento, y que había dormido en el piso, antes de que finalmente una enfermera le diera una “pastilla” el lunes.
Garcés Pérez, de 28 años, estaba haciendo una entrega de DoorDash en Austin el domingo cuando su auto fue embestido lateralmente dos veces por agentes del ICE en una camioneta sin distintivos, informó el lunes a los reportero la abogada de inmigración Kate Lincoln-Goldfinch.
Un agente del ICE le disparó a Pérez en la parte posterior del cuello antes de que los agentes lo sacaran de su auto, añadió la abogada. Fue llevado a un hospital, pero se le dio el alta más tarde el domingo bajo custodia del ICE con la bala aún dentro de él.
“Estoy mal por el balazo que recibí y no he recibido la atención médica necesaria”, manifestó Garcés Pérez por teléfono a una integrante del personal de su abogada, quien tradujo sus declaraciones durante la conferencia de prensa.
Pérez está detenido en el Centro de Procesamiento del ICE del Sur de Texas, en Pearsall, a unos 209 kilómetros (130 millas) al suroeste de Austin, dijo Lincoln-Goldfinch. Añadió que Pérez le contó en una llamada telefónica previa que estaba siendo interrogado.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), que supervisa al ICE, ha difundido poca información y no ha dicho por qué le dispararon. En un comunicado emitido el lunes por la mañana, el DHS afirmó que investigaría el tiroteo de un venezolano que se encontraba en Estados Unidos de manera ilegal y que “tenía una orden final de expulsión”.
El DHS no respondió de momento mensajes de correo electrónico en los que se solicitaban más comentarios sobre el tiroteo.
Garcés Pérez entró a Estados Unidos legalmente en 2024 como solicitante de asilo y tenía un permiso de trabajo válido, indicó Lincoln-Goldfinch. Un juez emitió una orden de deportación para Garcés Pérez después de que faltó a una audiencia en la corte de inmigración porque el aviso de la audiencia fue enviado a una dirección anterior.
“No es que estar fuera de estatus justificara nada de esto en absoluto”, manifestó Lincoln-Goldfinch sobre el tiroteo en una publicación en redes sociales.
El tiroteo ocurrió en medio de un aumento de las redadas migratorias por parte del ICE en todo Estados Unidos durante el segundo mandato del presidente Donald Trump. El organismo reportó más de 50.000 arrestos mensuales en julio y agosto, algo inédito para la agencia.
Los agentes de inmigración han quedado bajo intenso escrutinio en medio de una serie de tiroteos durante la ofensiva. Al menos cuatro personas han muerto tras ser baleados por agentes federales durante operativos de control migratorio este año.
Defensores locales, líderes del grupo de derechos civiles Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos y dos congresistas demócratas que representan partes de Austin pidieron durante la conferencia de prensa la creación de un organismo independiente para revisar incidentes de uso de la fuerza por parte del ICE y remitir posibles delitos a la fiscalía.
También instaron al Congreso a prohibir que los agentes del ICE realicen paradas de tránsito, ya que los agentes están insuficientemente capacitados y recurren demasiado rápido a la violencia.
El alcalde de Austin, Kirk Watson, de filiación demócrata, ha dicho que quiere que la policía local tenga un papel en la investigación del tiroteo. Watson afirmó que no sería apropiado que el ICE investigara por su cuenta.
El área bajo un paso elevado donde una gran multitud de manifestantes se había reunido el domingo cerca del lugar del tiroteo estaba tranquila el lunes. Bolsas de plástico llenas de basura quedaron debajo de pilares de concreto marcados con grafitis contra el ICE.
Entre cinta policial desechada, la gente dejó velas, flores y un cartel que decía “Justicia para Wilber”.
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