La expiración del financiamiento afecta a DHS y a su constelación de agencias, entre ellas ICE, la CBP, el Servicio Secreto y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).
Grupos ambientalistas consideran que se trata del mayor ataque individual en la historia de Estados Unidos contra la autoridad federal para abordar el cambio climático.