Trump anuncia arancel del 100% a algunos fármacos patentados
NUEVA YORK (AP) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el jueves una orden ejecutiva que podría imponer aranceles de hasta 100% a algunos medicamentos patentados de empresas que no alcancen acuerdos con su gobierno en los próximos meses.
Las empresas que hayan firmado un acuerdo de precios de “nación más favorecida” y estén construyendo activamente instalaciones en Estados Unidos para trasladar ahí la producción de fármacos patentados y sus ingredientes tendrán un arancel del 0%. Para las que no tengan un acuerdo de precios pero estén construyendo proyectos de ese tipo en Estados Unidos, se aplicará un arancel del 20%, aunque aumentará al 100% en cuatro años.
Un alto funcionario del gobierno informó a periodistas en una conferencia telefónica que las empresas aún tienen meses para negociar antes de que entren en vigor los aranceles del 100%: 120 días para las compañías más grandes y 180 días para todas las demás. El funcionario, que habló bajo condición de anonimato para adelantar la orden ejecutiva antes de que se emitiera, no identificó a ninguna empresa ni a medicamentos que estuvieran en riesgo de recibir el aumento de aranceles, pero señaló que el gobierno ya había alcanzado 17 acuerdos de precios con grandes farmacéuticas, 13 de los cuales ya se han firmado.
En la orden, Trump escribió que consideraba necesarias esas medidas “para atender el potencial deterioro de la seguridad nacional que plantean las importaciones de productos farmacéuticos e ingredientes farmacéuticos”. La orden se anunció en el primer aniversario del llamado “Día de la Liberación” de Trump, cuando el presidente presentó nuevas tasas arancelarias a las importaciones sobre casi todos los países del mundo, lo que sacudió al mercado bursátil. Esos aranceles estuvieron entre los gravámenes que la Corte Suprema anuló en febrero.
Algunos advirtieron sobre las consecuencias de los aranceles anunciados el jueves. Stephen J. Ubl, director ejecutivo del grupo comercial de la industria farmacéutica PhRMA, manifestó que los impuestos “sobre medicamentos de vanguardia aumentarán los costos y podrían poner en riesgo miles de millones en inversiones en Estados Unidos”. Señaló la ya amplia presencia de Estados Unidos en la producción biofarmacéutica y observó que los medicamentos obtenidos de otros países “en su inmensa mayoría provienen de aliados confiables de Estados Unidos”.
Trump ha lanzado una andanada de nuevos aranceles sobre los socios comerciales de Estados Unidos desde el inicio de su segundo mandato, y ha prometido repetidamente gravámenes altísimos sobre los medicamentos fabricados en el extranjero. Pero el gobierno también ha utilizado la amenaza de nuevos aranceles para cerrar acuerdos con grandes compañías —como Pfizer, Eli Lilly y Bristol Myers Squibb— durante el último año, con promesas de precios más bajos para nuevos medicamentos.
Más allá de las tasas específicas por empresa, un puñado de países ha alcanzado marcos comerciales con Estados Unidos para limitar aún más los aranceles sobre los medicamentos. Estados Unidos aplicará un arancel de 15% sobre fármacos patentados a la Unión Europea, Japón, Corea del Sur y Suiza, igualando las tasas acordadas previamente para la mayoría de los bienes, y al Reino Unido impondrá una tasa arancelaria de 10%, la cual, según señaló la orden del jueves, “luego se reducirá a cero” en virtud de futuros acuerdos comerciales. El Reino Unido había dicho previamente que aseguró una tasa arancelaria del 0% para todos los medicamentos exportados a Estados Unidos durante al menos tres años.
Trump también presenta una actualización de aranceles a los metales
También el jueves, Trump dio a conocer una actualización sobre sus aranceles del 50% al acero, el aluminio y el cobre. A partir del lunes, las tasas arancelarias sobre esos metales se calcularán con base en el “valor aduanero total” de lo que pagan los clientes en Estados Unidos al comprar metal extranjero, según la orden más reciente, lo que —según afirmaron funcionarios gubernamentales— evitará que importadores de otros países eludan pagos más altos.
Los productos fabricados completamente con acero, aluminio y cobre seguirán gravados con un arancel del 50% para la mayoría de los países. Pero el gobierno también cambiará la forma en que se calcula los aranceles para los metales derivados —o bienes terminados que contienen algunos de estos metales, pero no están hechos enteramente de ellos—.
Para un producto cuyo metal represente menos del 15% de su peso total (como la tapa de un frasco de perfume), ahora sólo se aplicarán aranceles específicos por país, dijeron funcionarios a los periodistas el jueves. Pero para productos con más metal, como una lavadora mayormente de acero, indicaron que se aplicará un arancel del 25% sobre el valor total.
Se acumulan más impuestos sectoriales
Las órdenes del jueves son otro ejemplo del uso de gravámenes sectoriales por parte de Trump. El mandatario utilizó la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 para imponer los aranceles, la misma autoridad que citó para aplicar impuestos a las importaciones de automóviles, madera e incluso gabinetes de cocina. Y muchos esperan ver más aranceles específicos por producto más adelante.
Eso se debe a que un fallo de la Corte Suprema anuló los aranceles generales que Trump impuso utilizando la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977.
Aunque la decisión judicial del 20 de febrero representó un golpe significativo para la agenda económica de Trump, el presidente aún tiene muchas opciones para seguir gravando las importaciones de manera agresiva. Además de los gravámenes sectoriales, Trump también impuso un arancel del 10% a todas las importaciones bajo otra facultad legal, apenas unas horas después del fallo de la Corte Suprema, pero ese gravamen sólo puede durar 150 días. Unas dos docenas de estados ya impugnaron los nuevos aranceles.
Trump ha sostenido que sus nuevos impuestos a las importaciones son necesarios para recuperar la riqueza que fue “robada” a Estados Unidos. Afirma que reducirán el déficit comercial de Estados Unidos, vigente desde hace décadas, y harán que la manufactura regrese al país. Pero Trump también ha recurrido a los aranceles por rencillas personales o como respuesta a críticos políticos. Y trastocar la cadena de suministro global ha resultado costoso para empresas y hogares que ya están presionados por el aumento de los precios.
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