Acuerdo secreto deja a deportados de EE.UU. varados “sin esperanza”

Top 5 con Vanessa Serna | 20 de marzo de 2026
Publicado: 21 mar 2026, 06:31 GMT-6|Actualizado: hace 2 horas
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DAKAR, Senegal (AP) — Cuando un juez de inmigración de Estados Unidos le dijo a un refugiado de 28 años procedente de África Oriental que podía salir de un centro de detención en California después de 13 meses, este se alegró enormemente. Aunque se le denegó la solicitud de asilo, el magistrado determinó que no podía ser deportado a su país porque eso lo pondría en peligro.

“Me dijo: ‘Bienvenido a Estados Unidos’”, contó el refugiado a The Associated Press, que vio sus documentos legales. “Ahora está protegido por la ley estadounidense, así que puede salir del centro, trabajar y quedarse en este país”.

Pero nunca lo pusieron en libertad y más tarde lo esposaron y lo subieron a un vuelo con destino a Guinea Ecuatorial, un autoritario estado petrolero de África Occidental que firmó un acuerdo secreto con el gobierno del presidente Donald Trump y que se ha convertido en un centro de tránsito para migrantes deportados. Allí lo mantienen a él y a otros detenidos y la nación no tiene una política de asilo.

El hombre pidió hablar bajo condición de anonimato por temor a represalias y explicó que huyó de su país después de ser golpeado, perseguido y encarcelado por su origen étnico.

Es uno de los 29 deportados a Guinea Ecuatorial, que la máxima representante demócrata en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Jeanne Shaheen, calificó como “uno de los gobiernos más corruptos del mundo”.

El primer papa estadounidense de la historia, León XIV, quien ha criticado el trato del gobierno de Trump a los migrantes por ser “extremadamente irrespetuoso”, visitará Guinea Ecuatorial en abril.

ARCHIVO - Un vuelo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, en el...
ARCHIVO - Un vuelo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, en el aeropuerto internacional King County-Boeing Field, el 23 de agosto de 2025, en Seattle. (AP Foto/Lindsey Wasson, archivo)(Lindsey Wasson | AP)

Una orden judicial no garantiza protección

Al menos siete naciones africanas han firmado acuerdos con Estados Unidos para facilitar la deportación de ciudadanos de terceros países, lo que, según expertos legales, en la práctica constituye una laguna jurídica para Estados Unidos. La mayoría de los afectados recibió protección legal de jueces en Estados Unidos que les impedía ser devueltos a sus países de origen, según sus abogados.

La AP entrevistó previamente a una solicitante de asilo marroquí y lesbiana que fue deportada a Camerún y que, al creer que no tenía otra opción, aceptó ser devuelta a su país, donde la homosexualidad es ilegal.

En una entrevista telefónica, el refugiado de 28 años afirmó que las autoridades de Guinea Ecuatorial lo presionan para que regrese a su país, a pesar de haber presentado allí una solicitud de asilo, que la AP ha visto.

“Nos dijeron que en este país no hay asilo ni ninguna protección para nosotros”, relató. “Así que la mejor opción es salir del país lo antes posible”.

Pero señaló que regresar a un país devastado por un conflicto étnico “no es una opción”.

Estados Unidos deporta personas a terceros países “para eludir las leyes que prohíben enviar a una persona a un país donde su vida o su libertad estarían amenazadas”, señaló Meredyth Yoon, directora de litigios de Asian Americans Advancing Justice, quien ha ayudado a deportados a Guinea Ecuatorial.

Yoon corroboró partes importantes del relato del solicitante de asilo de 28 años.

“Una vez deportadas, estas personas enfrentan alternativas imposibles: detención indefinida sin acceso a asesoría legal o deportación forzada a los mismos países de los que huyeron”, declaró.

Esposado en un vuelo con destino desconocido

Las 29 personas deportadas a Guinea Ecuatorial procedían de Etiopía, Eritrea, Mauritania, Angola, Congo, Chad, Georgia, Ghana y Nigeria, según su abogado defensor, quien pidió hablar desde el anonimato debido al historial de derechos humanos del país. Indicó que las autoridades no le permitieron ver a la mayoría de ellos.

El refugiado de 28 años contó que fue deportado en enero. Antes, afirmó, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) lo presionaron para que firmara un documento en el que decía que quería regresar voluntariamente a su país. Dijo que se sorprendieron de que pudiera leerlo y citó a uno que comentó: “Nunca pensé que los negros podían leer y escribir”.

Cuando se negó, dijo que lo trasladaron a Arizona, donde pasó cinco meses en una habitación sin ventanas con varias personas más. Las condiciones higiénicas en el centro eran malas y recibir atención médica era “muy difícil”.

“Un tipo en mi habitación se volvió loco y empezó a gritar y a golpearse a sí mismo porque quería irse a casa”, contó.

Un juez de inmigración rechazó su solicitud de asilo, pero le concedió protección en virtud de la ley estadounidense y la Convención de Naciones Unidas contra la Tortura, que prohíben su regreso a su país natal, pero permitirían su traslado a una tercera nación que se considere segura.

“Todos me decían que íbamos a volver a África”, recordó. “Necesitaba hablar con mi abogado, pero estos agentes del ICE empezaron a usar la fuerza, empezaron a golpearme”.

Tras traslados a California, Texas y Luisiana, lo esposaron y lo llevaron en un vehículo a un aeropuerto en plena noche.

El avión pertenecía a Omni Air International, una aerolínea chárter, y estaba lleno de gente como él, agregó.

Cuando aterrizaron, descubrió que estaban en Guinea Ecuatorial.

Consultado sobre este caso, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional dijo que los agentes del ICE “NO lo golpearon, coaccionaron ni usaron insultos raciales” contra él, y añadió que era “un extranjero ilegal” que “fue procesado mediante un procedimiento de expulsión acelerada y fue expulsado a Guinea Ecuatorial”.

“Todos estos extranjeros ilegales deportados a Guinea Ecuatorial recibieron el debido proceso y tenían una orden final de expulsión”, indicó.

La mayoría fueron deportados a sus países de origen

El hombre de 28 años y otros deportados están detenidos en Malabo, la antigua capital ecuatoguineana.

“Es un viejo hotel cerrado y no hay otros huéspedes”, explicó. “La mayoría enfermamos por la comida. Estuve hospitalizado dos días. También hay malaria aquí; dos tipos fueron hospitalizados por eso”.

De acuerdo con Yoon, 17 detenidos han sido devueltos a sus países de origen después de que les dijeran que no había otra opción, dado que Guinea Ecuatorial no tiene una política de asilo.

“Todos con los que he hablado desde que se fueron no están en una buena situación”, afirmó. “Muchos están escondidos”.

Un hombre que fue devuelto a Mauritania contó a la AP que, aun así, solicitó asilo ante la oficina del primer ministro, según documentos vistos por la AP. El abogado defensor indicó que envió una copia del documento a la agencia de la ONU para los refugiados.

Pero el día de Navidad, las autoridades de Guinea Ecuatorial lo esposaron y lo subieron a un avión.

“Advirtió (a las autoridades) del hecho de que había solicitado asilo y nos comunicamos con la embajada de Estados Unidos en Malabo sobre su caso, pero no recibimos respuesta”, dijo Yoon.

ACNUR apuntó que no podía comentar casos individuales. Larissa Schlotterbeck, responsable de relaciones externas de la agencia en la región, indicó que Guinea Ecuatorial está trabajando para establecer un sistema de asilo y que, hasta entonces, ACNUR está ayudando a identificar a personas que podrían necesitar protección.

Naciones africanas reciben millones en acuerdos opacos

El gobierno de Trump ha gastado al menos 40 millones de dólares en la deportación de unos 300 migrantes a terceros países, según un informe de febrero del personal demócrata del Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Las otras naciones africanas que se sabe que firmaron acuerdos con Washington son Sudán del Sur, Ruanda, Uganda, Esuatini, Ghana y Camerún.

Guinea Ecuatorial recibió 7.5 millones de dólares, de acuerdo con la senadora Shaheen.

En una carta dirigida al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y obtenida por la AP, Shaheen afirmó que el “pago altamente inusual” generó preocupaciones sobre el uso del dinero de los contribuyentes, y señaló que superó la asistencia exterior de la Casa Blanca a Guinea Ecuatorial durante los últimos ocho años.

El año pasado, el Departamento de Estado estadounidense emitió una exención temporal de sanciones para permitir que Teodorin Obiang, hijo del presidente de Guinea Ecuatorial y vicepresidente del país, visitara Estados Unidos. Obiang se reunió con el subsecretario de Estado, Christopher Landau.

El Departamento de Estado de Estados Unidos y las autoridades de Guinea Ecuatorial no respondieron a solicitudes de comentarios.

El solicitante de asilo de 28 años sigue en un limbo. Y esa es la peor parte de su calvario, aseveró.

“Antes, éramos inmigrantes con esperanza”, manifestó. “Pero aquí ya no hay esperanza”.